martes, 18 de octubre de 2011

Guillermo en la cama de las mujeres gato.

Guillermo es un hombre con el talento en las manos y la debilidad en la boca, hace dibujos estupendos y escupe con facilidad sus mayores secretos sin la necesidad de hacer confesiones, solo es cuestión de escucharle. Guillermo vive en la calle Anonimato, en la colonia des fortuna del municipio cero a la izquierda, en el país del nunca triunfar. Con el viven sus 5 hermanos, Desdicha, Infortuna, Esclavitud, Vergüenza y Soledad. Su casa es un ataúd de recuerdos que lastiman. Su cama es un lienzo donde cada noche se pinta una nueva vida.
Él se piensa acorralado por la monotonía, en el nace la creatividad pero los soldados del país del nunca triunfar le fulminan las obras obligándolo a vivir en esa realidad creada para todos los humanos. Por su corazón han pasado mujeres, el las recuerda a solas mientras escucha algo de música que en sus notas tienen clavos, estos pasan a enterrársele en la piel, su piel de papel. Mantiene su trabajo en donde no ocupa ni una pequeña parte de sus privilegios, el ejército les ha ganado, mandándolo al partido de los reprimidos.
Guillermo no se siente solo, se siente asqueado de ver siempre a las mismas personas, de conocer siempre a la mentira, la hipocresía y la aburrición. Se ha cansado de salir con ellas, pero no conoce a nadie más. No sabe que en sus dedos esta la llave a ese mundo al que pertenece, no sabe de la fuerza que tiene, no se conoce, pero para eso nacieron las 7 hermanas, las felinas, para despertarlo de su sueño.
Encerradas en el cuarto 302, de la imaginación de los desdichados están las 7 mujeres gato. Felina, Cascabel, Roma, Cristal, Trova, Caricia y Pelusa. Nombres que sin darse cuenta les había puesto, nombrándolas por cariño, no por estética auditiva. En ellas no importa el nombre impuesto ellas eran hermosas, privilegiadas, con largas cabelleras de distintas tonalidades. Con enormes pechos y piernas largas que jamás se habían visto en la tierra, el planeta de la no libertad.
Pero no serían mujeres gato sino estuviera en su fisonomía algo de estos misteriosos  animales. Ellas  portaban con orgullo las orejas de un felino, la cola y las patas, luego de sus delicados tobillos de preciosas diosas se les incrustaban las garras, suaves patitas con uñas afiladas. Dormían como gatos, se estiraban como ellos, pero sobretodo tenían esa personalidad. Guillermo aun no sabía a la perfección que Vivian en su memoria, ni que pronto las conocería y con ello vivía la pesadilla más placentera que nunca se ha escuchado.
Guillermo avanza en sus días pisando una alfombra hecha de anhelos, camina agotado, destruido, con la palabra vencido pegada en la frente, para él se acabó la fe, las ganas de luchar, los sueños de juventud, algo que a todos en el mundo les pasa en determinado momento y al que no le sucede es llamado loco. Él llega cansado a casa, sus hermanos lo rodean, no podían elegir un peor momento para hacerle compañía, se encierra en su cuarto agobiado y por fin las mujeres gatos de su memoria cobran fortaleza.
Le incitan esos pensamientos raros, se pasean por su mente con total libertad, el las observa por dentro de sus ojos y se saborea su cuerpo delicado, cansado de tanto dibujar se truena los dedos, en su computadora la pantalla parpadea, sus amigos lejanos están preocupados, y el por primera vez se siente sano y pleno, se lleva a la cama sus 7 bocetos, con las 7 mujeres gato.
En ese amanecer tiene un sueño extraño, las mujeres lo veneran, él está fascinado, no está solo, las 7 maravillas lo acurrucan en sus cuerpos desnudos, despierta furioso tocando su almohada se tortura pensando por qué su imaginación no da para tanto ¿Por qué su imaginación no puede traerlas consigo? Está desesperado sus hermanos lo acosan, su padre lo atosiga, a él le llaman Empatía, exhausto recoge sus libretas, cada dibujo, cada lápiz y llena una maleta, se marcha va en busca de la liberación, quiere solicitar su cambio de partido, ahora desea ser parte de los que lo han logrado. Busca el consuelo de sus dedos al trazar algún dibujo sobre tantas hojas de papel que enmarañan su razón.
No sabe a dónde ir, no tiene dinero, busca en su teléfono quien pudiera brindarle un techo, los amigos que tiene, ninguno comprende, le dan la espalda, es otro artista marginado. Pasa la noche en las barreras del metro, la noche es fría, la lluvia se hace presente, Guillermo jura que es su nube personal, esa que jamás le abandona, esa que le tira gotas de agonía, pero esta lluvia si lo moja y también a sus dibujos, antes de la media noche tan solo le quedan en las manos pedazos de papel mojado. ¿Qué se puede sentir si tus sueños se deshacen de tal manera? Pobres almas aquellas que están en el exilio tratando de mostrar sus maravillas al mundo, podía sentir sobre la cabeza los pasos de sus demonios, danzando sobre su pena, burlándose de todos sus sentidos.
Despertó abrigado, arropado dentro de una gran cama, si es que se le puede llamar así, parecía el pedestal de un dios, media más de 5 metros, que maravilla, recordó que en algún momento llego a soñar con ella, vaya, entonces era eso, otro sueño, suponía el, pero no lo era. Estaba sobre la gran cama, su cama, pronto su estómago gruño fue cuando noto las paredes al buscar alguna salida, en ellas pintadas estaban las 7 mujeres que por fin había dibujado, las miro con ternura, convencido de que se trataba de un sueño, se levantó y comenzó a pasar sus dedos por sobre de ellas y como una caricatura, los dibujos comenzaron a salir de su lienzo de concreto.
Se echó para atrás asustado y a la vez fascinado ¿Qué locura estaba sucediendo? Estaba más desequilibrado de lo que se imaginaba, las mujeres gato lo rodearon y de vez en vez sentía el roce de un pezón, la excitación se hizo obvia, las mujeres lo arrojaron a la cama ¿Qué clase de placer experimentaría? Los ronroneos se sentían bien y que decir de las lenguas rasposas que le pasaban por el cuerpo, 7 mujeres, 7 cuerpos, 7 orgasmos que debía cumplir.
Había tantas vaginas que no sabía por cual comenzar, estaba en medio de un juego obsceno en el cual no había reglas, se despojó de su ropa y comenzó tocando el pecho que tenía más cerca y no precisamente el suyo, metiendo el dedo en medio de un par de piernas, besando una boca, dejándose succionar el pene por otra, dos masajeándole el trasero, lamiendo sin cesar, una en cada pierna, Felina sin participar, solo observando el espectáculo sexual, Guillermo sintió el peso de la realidad ¿estaba el en una orgia? ¿Sería acaso catalogado como zoofilia? Que más valía, se sentía muy bien.
Lo recostaron por completo, Pelusa fue la primera, lo montaba con agrado sintiendo como el objeto de placer le golpeaba las nalgas, Roma se puso de cuclillas para taparle el rostro con su sexo húmedo, sabia a gloria, Cristal se dejaba masturbar, cascabel le lamia las piernas, mientras trova se deslizaba sobre su brazo libre, Caricia se daba tremendos besos con Roma, mientras Felicia se penetraba a si misma con su cola, agitándola con fuerza, dentro, fuera.
Los roles cambiaban a cada instante, se giraban para ser penetradas, el pobre Guillermo se sentía fuera de sí, 4 orgasmos, aun le sobraba trabajo que hacer, Cristal, Cascabel, Roma y Pelusa estaban ya lejos, bebiendo de su tazón de leche, para luego pasar la lengua por los cabellos de la otra, estar ahora con 3 mujeres era más fácil, y más cuando una solo observaba, ahora Caricia era penetrada por detrás a cuatro patas y Trova detrás de él le lamia los testículos, el sentía que no podría venirse más, en eso Caricia exploto, una menos, Trova fue cosa rápida, tiro de sus cabellos platinados y le dejo ir el pene hasta el fondo de su trasero, entre gritos se dejó ir, gimiendo como loca, estiro sus piernas y se marchó con sus hermanas. Frente a frente con Felina, la más perversa, sus ojos eran los únicos ojos humanos en el desfile de andróginas.
Su cabello una cascada en negro, una piel blanquísima y esos dos enormes ojos cafés le daban un toque de ternura y lujuria, era la más bella de todas, sus pechos, dos péndulos enormes con pezones color rosa y su vagina perfecta con los labios cerrados y el pubis limpio, sin un solo bello, le aparentaba el sexo de una niña, que largas piernas tenia, que altura, con facilidad seguro media 1,80, que terror era tener a una mujer como esa de frente, y sobretodo que miedo enredarse con ella, tratar de complacerla. Su cola se meneaba de izquierda a derecha Guillermo tembló, jamás en su vida había tenido tanto sexo.
Felina lo arrojo de espaldas a la cama, hoy todas le habían hecho lo mismo, de forma feroz le tomo el pene y lo introdujo del todo en su boca, sus manos le arañaban la piel y le sobaba los testículos que ya estaba listos para arrojar su líquido vital, Guillermo se aferraba a las sabanas para no perder la cabeza, ella se limpiaba la boca, no dejaba de ser perfecta, ahora le tocaba a él, abrió sus piernas ansioso de recibirla, su lengua ya adormilada le lamia el clítoris, metiéndola de forma sorpresiva en esa cavidad que estaba ansioso de penetrar. Cada una de ella era virgen, lo sabía, lo sentía y lo veía en las blancas sabanas manchadas de sangre, lo sabía porque el mismo las había creado. Felina lo miro con un gesto de mujer fatal, una bestia, sin duda la mujer más extraña y hermosa que haya visto, ella se tendió sobre la cama, empinando sus nalgas, ansiosa de tener dentro de ella aquel miembro que ya había pasado por sus hermanas. Guillermo estaba volviéndose loco, le propinaba nalgadas, la tomaba de la cintura o ya cuando sentía morir se cubría la cara con las manos. Había tantas sensaciones que no sabía que sentir, dolor o placer, aquello era el infierno, llego a pensar que el sexo es la perdición del hombre, sintió el orgasmo venir, comenzó a soltar más golpes, uno tras otro en el trasero atravesado por esa cola de gato que se meneaba de alegría.
Ya no se pudo frenar más, derramo todo el semen dentro de la vagina de aquella maravillosa mujer, se dejó caer de espaldas, Felina se levantó sus piernas se movieron con la gracia de un gato, lo que ella era, se quitó del cuello su cascabel, el de ella color purpura, y se lo dejo caer en las manos. El cansancio lo vencía, comenzaba a quedarse dormido, no sin antes notar que junto a él dormían 7 animalitos, 7 gatos, negro, blanco, amarillo, café, rojo, gris y pardo, cerró los ojos con una gran sonrosa en el rostro, satisfecho de la vivencia.
Para la mañana siguiente la familia de Guillermo fue informada de una lamentable noticia  , el hombre fue encontrado muerto bajo el puente de la avenida mediocridad, debían pasar a recoger el cuerpo antes del mediodía al igual que sus objetos personales, una bola de papeles remojados y un gran cascabel morado.
En algún lugar dentro de su mente, donde se había refugiado, Guillermo disfrutaba muy a menudo de esas exquisitas orgias que tanto le gustaban.

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