Pensaba escribir unas cortas
líneas a manera de desahogo pero principalmente para compartir con ustedes los
recientes acontecimientos y aprendizajes que he comenzado. Aunque no sea muy
activa aquí siempre leo lo que escriben y sé que ustedes son como yo, y yo soy
como todas ustedes. Hace unos días mi esposo me pidió el divorcio, no es la
primera vez que lo hace, pero si la primera en que realmente eso se volvió un
motivo para reencontrarme conmigo misma. Cuando lo hizo antes, hace casi dos años,
yo permanecí en cama, destrozada por la idea, anhelando que volviera y rogando
a través de todos los medios que volviera, él me respondía de una manera
horrible, de una manera en que jamás deberías hablarle a la persona que amas,
sin embargo somos humanos y a veces las emociones son más intrépidas y escurridizas
que los sentimientos. Pase los días posteriores sufriendo y llorando con dolor
y rabia, hasta que el ego y el orgullo me construyeron una pared que me
permitieron levantarme, entonces volví a la universidad y pude proseguir con mi
vida, ¿pero saben cuál fue el error? que no había sanado, que no había
aprendido nada, únicamente deje que mi egoísmo me salvara una vez más.
Semanas más tarde él volvió a
casa y yo lo recibí creyendo que el amor siempre vuelve a su origen. A lo largo
de los meses nos acoplamos de nuevo, hicimos un gran viaje a Mérida y
construimos nuevos sueños, pero las cosas no iban a durar mucho tiempo, eso
debimos saberlo, porque cuando nos separamos, ninguno de los dos emprendió el
verdadero viaje que significa ser destruido. Yo no soy una víctima, yo con el carácter
desagradable y hostil, él indiferente y huyente, ¿qué tanto podíamos lograr? Hace
un año, fue el peor año de mi vida, murió mi abuela, y perdí un bebé. Fue cuando
las presiones que se me presentaban me superaron pero no me rendí, rape mi
cabeza y sonreí, porque la muerte es tan parte de la vida que luchar contra
ella es un cansancio irremediable y el desperdicio más grande que pueda
existir. No me daba cuenta que estaba creciendo sin embargo la manera de
externar mis sentimientos seguía siendo errónea, de nuevo esas intrépidas emociones
carcomían las cosas buenas que pasaban en mi interior y que al llegar afuera no
eran más que destrucción.
Ahora que se ha marchado de nuevo
las cosas son diferentes, he llorado, sí, pero no con dolor y rabia, es un
llanto diferente, para poder explicarlo tomare de ejemplo cuando tomas un baño
presionada porque se te hace tarde para ir al trabajo, es algo rápido y algunas
veces molesto, así fue mi primer llanto. El de ahora es como estar de
vacaciones, estar sola en casa y desnudarte despacio, sentir la textura de la
toalla, abrir la llave y dejar que el baño se llene de vapor, entrar en el agua
cerrando los ojos y relajarte mientras las gotas calientes se te resbalan por
la piel, no importa el tiempo que tardes, porque no importa tardarte, dejas que
el agua caiga sabiendo que te va a limpiar sin que uses jabón ni una esponja. Y
cuando sales, parece que hubieras ido al cielo y regresado con el alma entera. Ahora
duele, sí, duele muchísimo, pero puedo sentarme a reflexionar, a analizar las
cosas que iban mal, y cuando lo pienso profundamente me doy cuenta de que me
estaba minimizando en aquella relación, pienso en los detalles que no existían,
en las conductas negativas que me dejaban de lado, en todo el amor que me
negaba, y como consecuencia me hacían una terrible mujer, porque siempre
esperaba que llegaran esas cosas y al no hacerlas me enfadaba. Nos volvíamos un
círculo mal hecho que se convertía en ciclo y nos íbamos destruyendo cada vez
más.
Hoy estoy aprendiendo, siento
como si estuviera en ese viaje que tuve que haber hecho al principio, en el que
te buscas a ti misma sin saber que lo haces en un principio, en el que regresas
en tu vida y te das cuenta que vas arrastrando los temores de todas las
situaciones y en conjunto eres esa cosa que se ve en el espejo, quizá ojerosa,
quizá malhumorada. Cuando te das cuenta que dejaste que todo eso te influyera
puedes verte realmente bajo una capa enorme de contaminación y suciedad, esa no
eres tú ¿por qué cargas con ello? Esta vez no me quede en cama, no recogí sus
cosas y las puse en una bolsa, no lloré llamándole a todos mis amigos. No, me
senté a pensar, me senté a imaginar nuevos proyectos, me senté sabiendo que
esta vez iba en serio, que era mi oportunidad de limpiarme todo lo malo que anduve
cargando. Quizá mientras él enfrenta el duelo saliendo a emborracharse,
conociendo otras personas y divagando en el libertinaje, yo tuve la idea de
intentarlo también, pero supe que eso no era lo correcto, porque pasaría
nuevamente lo que sucedió en el primero, no, esta vez no era la respuesta el
alcohol ni los llantos a media noche, esta vez tenía que dejar que toda la luz
que estaba afuera me iluminara para poder ser una nueva persona, porque eso
significa ser destruido, cambiar todo lo que eres, todo. Y entonces hasta
levantarte por una taza de café o un cigarro como es tu rutina, se vuelve un
ritual que te calma, una experiencia y no una repetición. ¿Lo has sentido? Que las
lágrimas que salen de tus ojos no son completamente de dolor, sino de resurrección
y entonces… puedes comenzar a sanarte.

