viernes, 3 de julio de 2015

Un marilyn Manson de hace dos decadas.

Un Marilyn Manson de hace 24 años. Corría 1990, el mundo pop estaba bastante estimulado de una gran gama de canciones que probablemente conozcas, pero que no sepas quién es el cantante. Por ejemplo Right Said Fred con I'm Too Sexy, canción que siguió escuchándose durante toda la década. Sonidos movidos que daban a aquellos años un esplendor de fiesta a cada momento, y quién no reconocería aquella canción de UB40: Can't Help Falling In Love. Igualmente veíamos el nacimiento de Radiohead, Pearl Jam, the verve y el gran placebo. Los 90´s fueron el dulce baile de graduación de la vida musical del planeta, dulce, frágil, animado, revolucionario. ¿Pero qué pasaba con los marginados? Metallica, Black Sabbath, nirvana, White zombie, entre otros. Y claro, ese “otro” incluye a Marilyn Manson, el representante ingrato de los malestares mentales, ruidoso, engreído, perturbado, encantado de hacer que el mundo rosa volteara la mirada, se prestó como el blanco favorito de la prensa. Siempre en los focos, “ha dado un concierto montado en un cerdo, se ha vestido de mujer, el nuevo video está lleno de…” Siempre atareado entre una masa de jóvenes que se sentían identificados, presas de la discriminación de un mundo aún más cerrado.
Apenas era una minoría la que tenía un aspecto diferente, los que escuchaban música estruendosa y agresiva, aquellos a los que los dedos señalaban, eran los principales benefactores de un Marilyn Manson que presentaba lunchbox, los principios de la elevación magistral. Era curioso que una persona con un aspecto desaliñado, andrógino y “diabólico” por decir algunas cosas, estuviera liberando sus viejos demonios y animando a las nuevas víctimas del acoso a levantarse, dejando que el rock se volviera su válvula perfecta. Los coros se elevaban y cumplían su sueño:
“Quiero crecer, quiero ser una gran estrella del rock and roll”


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No sabras si amarla u odiarla..